DE LA PLAZA
Las educaron para ser amas de casa,
formar un nido, hijos y marido, a salvo del frío y el dolor.
Una negra noche el arcángel de la muerte
descolgó para siempre el cielo de sus pichones con horror.
Pañuelo en la herida, vueltas que me alcanzan,
círculos eternos de frente bien alta, justicia y amor.
Vueltas de la vida, pañuelos en la plaza.
Nos parieron de nuevo, inquebrantables, las Madres del pueblo.
Adónde vayan, ellas los irán a buscar.
Las educaron para ser amas de casa.
Nunca más, destino. Cárcel de asesinos que el poder soltó.
Aquella negra noche oscurece estos días,
pero cada jueves por la tarde ellas inventan la memoria y sale el sol.
Madres de la vida, pañuelos sin lágrimas.
“Señor presidente, ¿no escucha a las amas de casa revolucionarias?”.
Vueltas de la vida, Madres de la plaza,
van llegando nuestras hembras alertas y ronda la esperanza.
Ronda la ronda, la ronda, la... y ronda la esperanza.
Que ronda la ronda, la ronda, la... y ronda la esperanza.
Adónde vayan, ellas los irán a buscar.
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