EL INCONTRABLE
Dicen que no crezco ni progreso en la vida,
dicen que no llego a los sitios que ellos quieren,
pero yo voy cantando y compartiendo alegrías.
Cierto es que donde piso es la envidia quién crece.
En el paso de la cebra de la fortuna,
dicen, me atropelló el camión de la basura.
Que no encuentro un destino ni mis caminos a Roma,
desde que los cantantes se pusieron de moda.
Y que le vamo’hace’si entre buenos y malos
prefiero a los sinceros, el diez al cuatro.
El vino de los reencuentros, las estatuas vivientes,
los trenes sin despedidas y los vivos de siempre.
Y que le vamo’hace’si nací clandestino
y devine en pastor de sueños en rebaño.
Tan furtivos, rotos, rancios y vencidos
que al ritmo que toca el corazón se añejaron.
Dicen esto, lo otro, dicen del agua y la tierra,
dicen y se desdicen y arman la próxima guerra.
Brotan los sacerdotes de la juventud ta’jodida
y salgo de testigo en causas, todas, perdidas.
Dicen tantas patrañas que nos parecen verdades,
no podemos creerles aunque lo digan y digan.
Dicen, ocultamos costumbres inconfesables,
otras simplemente malas, ni hablar de las amistades.
Y que le vamo’hace’si me queda el presente,
los amores varados y mi pueblo insurgente,
Si nunca voy a olvidarme de treinta mil incontrables,
que me miran desde el cielo de los inmortales.
Y que le vamo’hace’si nací clandestino…
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