Para empezar, mi corazón no es lo que yo pienso cuando pienso en dolor.
Para empezar, te traigo hoy la Bao Bongo mortal.
Cebra música, cebra única, cebra última... oportunidad.
Ni temblor ni caca si se viene la parca, no me gusta el Papa ni su joya ni su mapa. Amérika negra, Amérika blanca, rojas tierras, tierras blandas.
Muchas emboscadas, tu tierra es testigo, por eso llevamos nuestros pies descalzos.
Canción sangrada mordiendo ritos, treparé a tus hombros y quemaré el rancho. Soy baoamerikano.
Títeres necios nos cierran las calles, pero no alcanzan a terminar.
Los sonámbulos pasean de noche, no concilian el sueño ni nada más.
Marea, carnea, sube hasta ahorcarnos, hasta que los cuellos ya no puedan aguantar más.
Vivimos en filosas tierras blandas, sufrimos debajo de pesadas mantas.
Amérika, Amérika, Amérika negra.
Amérika, Amérika, Amérika blanca.
Amérika, Amérika, Amérika mestiza.
Amérika, Amérika, Amérika mulata.
Este cementerio, esto va en serio, es tu cárcel,
cuando se va la loca sensación de despeinarte.
Que tu mano no manche o derrame la nueva cruz.
Y si no habrá que morir en la vieja juventud.
Estos cabrones nos chocan las vidas, pero no alcanzan a terminar.
Son sucios corruptos, desangran mis sueños, pero piden: “un médico por allá, por favor”.
Vieja gorda, bajate del carro que estas ruedas jóvenes no te van a aguantar más.
Amérika negra, Amérika blanca, rojas tierras, tierras blandas.
Baoamerikano soy.
Cuando vinieron ellos llegaron para quedarse, te dejaron tan huérfano, mataron a tus padres.
Cuando llegaron ellos arrancaron a tus hijos de tu propio vientre, sos un pájaro herido.
Amérika, Amérika, Amérika cebra.
Amérika, Amérika, Amérika parda. Zamba.
Amérika, Amérika, Amérika india.
Amérika, Amérika, Amérika bastarda... tarda... tarda... Amérika tarda...
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